sábado, 1 de junio de 2013

Síntomas de embarazo

Hay tanto escrito sobre esto que no voy a descubrir la pólvora... todas las embarazadas tienen algún síntoma que evidencia su estado. Normalmente suelen ser de tipo hormonal por la revolución que tenemos dentro pero, ¿cuáles son los más comunes?

¿Se puede saber que se está embarazada sin hacerse una prueba? Yo diría que sí.

Recuerdo aquellos días como raros. Me levantaba ardiendo, como si tuviera fiebre, y  un poco fatigada. Físicamente, el único cambio que noté fue en el pecho, más hinchado y los pezones con pequeños bultitos alrededor.

Pensé. ¿Será? Pero no tenía náuseas ni nada parecido, y me mostraba escéptica. No me quería ilusionar. Pero si, era.

Tras dos o tres días así me hice el pertinente test de embarazo –yo me hice dos porque me cegaba la emoción y no me creía que fuera cierto–.

En los días sucesivos seguía levantándome acalorada y con cierto malestar, pero mínimo. Creo que puedo contar con los dedos de una mano los días que tuve náuseas y solo uno llegué a vomitar.

Después ni eso. Más feliz que una perdiz. Ni náuseas, ni calores ni malestar. 

Durante estos meses he podido permitirme el lujo de decir que he llevado un embarazo de diez. Conozco a muchas mujeres que se lo han pasado todo el día vomitando, en reposo absoluto por riesgo y también con asco o ciática.

Mis únicos síntomas estos meses han sido mi barriga, que crecía, mi hambre y mi sueño.

¡Ay el sueño! Ese si que es un síntoma de embarazo. Hasta la semana 15 más o menos fui una marmota. No podía parar de dormir. Me iba de comidas familiares nada más tomar el postre porque me quedaba dormida. He obligado a mis pobres amigos a hacer planes diurnos porque no se podía contar conmigo más allá de las 10 de la noche. Es más, no recuerdo haber visto una sola película o serie entera en esas semanas. ¡Me dormía a los diez minutos!

Creo que me hubiera pasado las 24 horas durmiendo durante esas 15 semanas. Recuerdo que el sonido del despertador era como una llamada a la guerra. Me levantaba a duras penas para ir a trabajar y afortunadamente rendía, pero nada más comer, A se quedaba recogiendo la cocina para que me echara en el sofá aunque fueran diez minutos antes de volver al trabajo. ¡Y qué bien me venía!

Cuando llegaba por la noche me duchaba, cenaba y a dormir. Creo que en ningún momento traspasé el umbral de las 22.30 despierta.

Así que imaginad mi Nochebuena y mi Nochevieja. Dormí todo lo que pude para darlo todo, y en fin de año salimos y aguanté, nada más y nada menos que hasta las 5 o las 6 de la mañana. ¡Y eso que al día siguiente trabajaba! 

Y lo de comer...si, comer como más. Sobre todo al principio el hambre era atroz. Mis padres se han alucinado durante todo el embarazo de que haya repetido platos o comido hasta tres dulces de un golpe. El resto del embarazo se ha mantenido y de hecho casi siempre tendría algo en la boca. Pero por sentido común hay que cuidarse y no cometer demasiados excesos.

En cuanto al asco y los olores... de eso no he padecido nada, y eso que soy bastante tiquismiquis y tengo la pituitaria muy desarrollada.

En cuanto a dolores de espalda...Bueno, eso también es muy variable. A los dos meses me dio la ciática. Fue bastante suave, pero dolía bastante. Se me quitó al tercer mes. Hace un mes hizo un amago de volver, pero qué va. Eso sí, desde hace dos semanas tengo unos dolores de espalda cada vez más fuertes.

Lo de la barriga es obvio. Si no te crece, malo. A mi se me empezó a notar desde bastante pronto, aunque el principio solo lo notaba quien lo supiera. Recuerdo que mi jefe llegó a decirme cuando se enteró: "ya decía yo que estabas más repuesta".






Ahora mi barrigón es imposible de esconder. 12 kilos de panza –2.100 gramos de niño– impiden tener el torso plano. ¿Volveré a tenerlo alguna vez como antes? 

Os recomiendo que cuando os quedéis embarazadas lo vayáis apuntando todo. Una buena amiga me regaló un diario de embarazo que ha sido muy útil. Y cada cierto tiempo me he hecho fotos en el mismo sitio para después hacer una comparativa mensual. ¡Ya os las enseñaré!

En fin, que cada embarazo es un mundo. No os comparéis con nadie porque cada cuerpo, metabolismo y nivel hormonal es único, y nunca se sabe cómo reaccionará el cuerpo ante tantos cambios. Incluso ha habido mujeres con síntomas completamente distintos entre un hijo y otro.

Lo que está claro es que alguno siempre se tiene y que hay que tomárselo con humor. Hay que soportarlo porque luego la recompensa es la mejor.

Feliz sábado


Objetivo mamá




3 comentarios:

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  3. Llevo unos días que no me baja la regla y la verdad es que estoy preocupada, la última relación que tuve con mi novio lo hicimos sin preservativo y ahora mismo estoy que me va a dar algo, que hagoooooo

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