jueves, 21 de noviembre de 2013

Regalos útiles y divertidos

Por fin escribo este post. No os hacéis una idea de cuantas veces he estado a punto de hacerlo y por una razón u otra nunca lo había hecho. Es una entrada que puede ayudaros si estáis indecisos en qué comprar para vuestros bebés y también facilitará las cosas (espero) a aquellos que no sabéis que regalar a un recién nacido.

Para empezar tengo que decir que Á tiene ropa de aquí a la comunión, sin exagerar. Baberos, pijamas, bodys, pantalones y jerseys que nos han regalado y prestado de aquí al día del juicio final. Tenemos suerte. Apenas me he gastado dinero en ropa y el que me he gastado ha sido más por capricho que por otra cosa. He dejado de lado las tiendas de complementos, bolsos, vestidos y maquillaje por aquellas en las que hay ropa de la talla 0 a la 12. ¡No tengo remedio! Al fin y al cabo es moda.

El caso es que voy a relataros cuáles han sido los regalos más útiles o divertidos que le han hecho a mi niño o, al menos, a los que yo les he encontrado más utilidad.

Para empezar las cestas de ropita, productos de higiene o regalitos varios. Me parece un regalazo. En total recibí tres. Además de que me parece una monada es súper útil. ¡Y hace tanta ilusión!

  


Otro de los regalos estrella y que creo que no puede faltar en el cuarto de un recién nacido son las tartas de pañales. Recibí dos. Es otro regalazo. Durante el primer mes de vida de Á no compramos ni una sola caja. Entre las dos tartas y que mis suegros cada vez que iban a hacer la compra nos traían una bolsa no hicimos nada de gasto en pañales. Y ojo, es cuando más se consumen, porque los recién nacidos hacen caca 735493637 veces al día. Ahora está mucho más regulado.


Uno de los regalos más curiosos fue sin duda la "Nest towel". Se trata de una toalla-poncho con la que secar al bebé sin ayuda de nadie. Quienes no seáis padres aún diréis que menuda tontería. Pero de eso nada. Bañar y secar a un bebé es poco menos que una cruzada. Esta toalla sirve para sacarlo de la bañera y secarlo una sola persona. Un descubrimiento, vaya. La podéis encontrar en El Corte Inglés.



Otro regalo que creo que será muy útil es la cuchara "Squirt". La verdad es que aún no la he utilizado porque el bebé solo toma líquidos, pero en cuanto le manden papillas la estrenaré (creo que será muy pronto porque en una semana cumple cuatro meses). Es una cuchara dosificadora con un depósito, por lo que te ahorras tener un cuenco o plato con la papilla. Lo introduces todo en el depósito y poco a poco sale por la cuchara. Lo puedes encontrar en Tutete.


En cuanto a accesorios de paseo lo tengo muy claro. Al margen de los muñequitos para el carro, el plástico o la sombrilla, yo tengo dos cosas muy útiles y que te salvan de esos apuros en los que te metes cuando sales. Las bolsas de la compra. Se trata de la bolsa multiusos plegable "Elephant & apple". Tiene varias posiciones y a mi me ha sacado de más de un apuro como veis en la foto.




También está el pack "Engancha y pasea" que sirve tanto para colocar la bolsa del carro, como para colgar las bolsas con las que te cargas después de hacer la compra. Soportan hasta cinco kilos. Este accesorio y el anterior lo podéis encontrar en Tutete.



Y por último y no por ello menos útil o, en este caso, divertido. El saco baby bites. Lo vi hace mil en un blog. Y me enamoré. Pero como de tantas cosas, me olvidé –bendita memoria, si no estaría arruinada–. El caso es que unas amigas también lo vieron y como me conocen muy pero que muy bien, se lo compraron a Á. Es tan bonito, tan calentito, tan original... Es un producto 100% spanish y podéis comprarlo en la web de Babybites



Espero haber dado ideas y resuelto algún quebradero de cabeza. no olvidéis que es un post personal, es decir, que no cobro por ello (ni mucho menos)  y que solo trato de ayudar.

Muchos besos

Objetivo mamá

lunes, 4 de noviembre de 2013

La primera vez

Esto no es un post de esos que tratan de captar la atención con un título sugerente. Definitivamente NO. En esta entrada del blog voy a hablar de la primera vez. De las primeras veces, SI.

De la primera vez en que mi hijo se bañó. De la primera vez en que mi niño se puso malo.

Últimamente escribo post muy ñoños, pero no lo puedo evitar. La maternidad me ha hecho blanda, soy como una máquina de blandiblu, todo el que quiera aprovecharse ahora mismo de mí puede, estoy tonta.

Pero es que he descubierto la pureza de las cosas. Ahora veo la vida desde otra perspectiva, desde los ojos del pequeño Á. Con tres meses y una semana mi bebé se enfrenta cada día a una primera vez de algo.

Esta mañana, por ejemplo, ha olido por primera vez el chocolate. Cuando lo pruebe no podrá parar, jeje.

Su padre y yo nos estamos esforzando por estimularle a cada instante. Con olores, sonidos, actitudes o experiencias. Le ponemos música todos los días. Un buen amigo –música, para más inri– nos regaló un cd con músicas para dormir, jugar y dar los buenos días. Al rubito le encanta! Os recomiendo este o cualquier otro que le estimule. Él oye y no para de hacer ruidos y "ajós".



Hace un mes, incluso, fue a su primer concierto de música clásica. Fue en el Museo Alborania de Málaga. Estaba lleno de bebés y niños que no dieron un ruido. La música calma a las fieras, ya se sabe...



El otro día fue al campo por primera vez. Respiró naturaleza, oyó a los pájaros piar. No sé quien estaba más emocionado, si él o yo. Hace quince días sintió la lluvia por primera vez. Le puse un plástico horroroso y no paraba de reírse.



Ver a través de sus ojos, oler a través de su nariz, oír a través de sus oídos, tocar con su piel y pronto probar con su lengua son sensaciones que ojalá no olvide nunca. Es maravilloso.

Objetivo mamá

lunes, 28 de octubre de 2013

La oportunidad

Mi niño cumple hoy tres meses. 

Tres meses de una corta vida que a mi se me antoja larga. Porque han sido los 90 días más llenos de mi existencia. Porque me siento plena desde que está conmigo.

En mis largas noches le doy vueltas al coco y pienso de todo. Y he llegado a la conclusión de que la maternidad es una oportunidad. Te da la oportunidad de ver la vida desde otra perspectiva.



Cuando Á me mira veo en él la inocencia. A veces me observa curioso, otras berreando y otras riendo. Miro a mi polluelo y se para el mundo. Es una oportunidad para dejar todo de lado y no querer más que estar con él.

Darle de comer es otra oportunidad. Que mi propio cuerpo genere su comida me da la oportunidad de comprender que soy fundamental para él. Te ayuda a cuidarte, para que la leche sea buena, y te proporciona la seguridad suficiente para entender que eres una pieza imprescindible en su vida. Que no le puedes fallar.

También es una oportunidad de aprender a querer. Porque cuando nace un hijo, nace una madre. Porque cuando tienes a tu bebé en brazos, comprendes que nunca querrás a nadie como a él. Que no hay límites de cariño, ternura y lealtad, que siempre estarás ahí porque le quieres por encima de absolutamente todo.

Y por último, y no por ello menos importante. La maternidad te da la oportunidad de comprender. Ahora sé cuánto hizo mi madre por mi. Cuánto me quiere y porqué hizo esto o aquello. Porque es mi madre, y eso es lo más grande. Porque solo cuando eres madre valoras a la tuya como se merece. Gracias mamá.

Me reitero. La maternidad lo es todo. Cada día aprendo más y más.

Objetivo mamá

lunes, 14 de octubre de 2013

Como ir gordimona y no morir en el intento

¡Por fin estoy aquí!

La maternidad absorbe mucho más de lo que esperaba, jeje, pero prometo que esta vuelta es definitiva, ya que ya me estoy haciendo al bebé y empiezo a sacar el máximo rendimiento a los pocos minutos que tengo libres al día.

El caso es que este post estaba pendiente desde hace mil. La ropa de premamá y lactancia, esa gran olvidada, o lo que es lo mismo: como ir gordimona y no morir en el intento.

Aquí, la que más y la que menos es coqueta. En mi caso me inclino más por el más que por el menos, vamos, que soy presumida y trato de ir siempre mona, aunque no siempre lo consiga... sobre todo desde el 27 de julio, jaja.

El caso es que la ropa de premamá vale una pasta y, además, te dura solo unos meses. Varias amigas me dejaron algunas cosas que me vinieron de perlas, porque me fastidiaba hacer un gran desembolso que después no iba a aprovechar.

En total, durante los nueve meses, invertí en unos pantalones de rebajas de h&m, dos camisetas básicas de pull&bear, dos medias de premamá, dos pantalones tipo pijama y dos short anchitos.  Por fortuna, los dos últimos meses -sí, esos en los que me desparramé– cayeron en pleno verano, y ahí que iba yo con mis vestiditos fresquitos y mis camisetas anchas. Antes, aproveché mi ropa y mis pantalones. Dejé de hacerlo el día en que mi médico me dijo que me bajara los vaqueros y se descubrió que los llevaba desabrochados y unidos con una gomilla... ese día decidí que se acabó ser una cutre.

Así que, amiga embarazada, tus mejores aliados en el armario son los legging y los vestidos. Por lo demás, te pones camisetas anchas y, si no, a marcar barriguita, que también mola. La mejor tienda para mi gusto es h&m. No está mal de precio y son cosas monas. Yo me compré unos pantalones comodísimos por solo 10 euros en rebajas.



Otra opción es Prenatal. Te recomiendo que te compres medias porque no hay nada más incómodo que unas medias apretadas, y menos en la barriga. Si se te hinchan los pies –cosa que te pasará sí o sí– cómprate unos calcetines si la recta final te pilla en invierno. No solo crecen la barriga y las domingas, querida.


Aún así, hay miles de opciones en la red. Y oye, si en tu barrio hay una tienda premamá, no dudes en entrar. Seguro que te tratan genial y tienen cosas chulas. Todo es verse las cosas puestas. Y si no, puesta por los complementos. Un buen collar, anillos, pulseras y pendientes son la mejor opción para ir remona con poco. También hay opciones en la red como Lilimarket, echa un vistazo.

Ten en cuenta que el embarazo sube el guapo, así que cuenta con que vas a estar guapa te pongas lo que te pongas. Tendrás cara de felicidad y descanso total gracias a los mimos. El pelo te brillará más y se te caerá menos. Marcar molla ya no es un problema porque la bartolilla es bonita y divertida y, encima, tu marido te va a ver más guapa que nunca –yo creo que ellos también tienen hormonas del embarazo–. El caso es que ir gordimona en el embarazo es posible.

Una vez que des a luz, todo cambia. Las mollas ya no quedan tan bonitas, la cara de oso panda ojeroso es difícil de quitar y tu pelazo, ay tu pelazo.... se te caerá y creerás ser calva. Ahora todo el mundo irá a ver al bebé –a tí no, para qué nos vamos a engañar– y tu no tendrás tiempo para estar ni medio mona. Dejarás de llevar tacones porque vas corriendo a todos lados –pasarán años hasta que vuelvas a ser puntual–, llevarás una coleta permanente porque no tendrás tiempo para peinarte, e irás vestida de aquella manera porque todo te queda pequeño y, además, casi nada te vale para dar el pecho.

El pecho, ese gran aliado, o enemigo, según se mire. Cuando te quedas embarazada estás tan entusiasmada que solo quieres gastar: que si ropa de bebé, que si ropa premamá. Te plantearás mil películas en la cabeza, como la lactancia. Yo soy súper prolactancia. De hecho, no entiendo que haya mujeres que, pudiendo, no den el pecho a sus hijos. Pero todo el mundo te habla de las bondades de la lactancia. Y nadie lo hace de las putadas de dar la teta.

1. La leche te chorreará. Te bajará por el abdomen y parará en la braguita, que tendrás que cambiar casi tantas veces como los pañales al bebé.

2. Lo mancharás todo. El suelo de mi casa es de lunares. Desde que nació Á, aunque lleve las almohadillas cubrepezones, goteo. Así que mi suelo, mis sábanas y mi ropa tienen bonitos goterones.

3. Nada de lo que tengas en tu armario servirá. Este verano mi ropa fresquita ha quedado en el olvido. Mi pobre madre se tiró a las tiendas cinco días después de nacer mi hijo para comprarme ropa con la que dar la teta. Porque sí, no nos engañemos, ¿cuanta ropa tenéis con botones o cremalleras hasta la mitad del pecho? Menos mal que pronto empezará el fresco –aquí en Málaga seguimos en verano–y podré ponerme mis camisas y blusas. Eso sí, el año que viene bonita colección de ropa abierta voy a tener para el periodo estival.

Así que, si estás embarazada, no olvides: Comprarte camisas, sujetadores prolactancia y cremita para los pezones por si te salen grietas. No te deprimas si no te cabe la ropa, a mí aún me quedan cuatro kilos y creo que se quieren quedar conmigo. Lo que no saben es que tengo permiso de mi ginecólogo para empezar el mes que viene a hacer más abdominales que un mono.

Por lo demás, genial. Hace no mucho, como soy periodista, me pidieron un titular de mi recién estrenada maternidad. Y me salió así: Cada día es una aventura. Y es verdad. Cuando crees que le has pillado el punto a algo, ZAS, todo cambia. Cuando crees que empiezas a dormir, PUM, algo pasa para cambiar el sueño. Cuando crees que le quieres, CHAS, llega otro día y te das cuenta de que aún le amas más.

La maternidad es lo más.

Objetivo mamá




domingo, 25 de agosto de 2013

9 meses de embarazo

La dulce espera, o el embarazo, son 40 semanas de nervios, emoción e ilusión. A mi se me hizo muuuy largo.

¿Por qué? Porque soy ansiosa. Soy una persona a la que le gusta planearlo y controlarlo todo (no tengo remedio) y, en un principio, pensar en nueve meses me dio tranquilidad. ¡Sabía cuándo y cómo ocurriría! 

Pero no. Primero esperas que pase el primer trimestre, por aquello de los riesgos de aborto. Después, esperas a que pase la ecografía de la semana 20, que sabes que es fundamental para saber cómo esté tu bebé. Después, llega esa eterna recta final que supone el camino al parto. Las llamadas y mensajes se intensifican. "¿Te notas algo hoy?", "¿Cómo te encuentras?", "¿Ya?"

El caso es que estos nueve meses han pasado lentos, aunque es cierto que me han venido bien con todas sus horas y días para poder organizarme y prepararme para la maternidad.

Por eso, como ya os he comentado alguna vez, su padre y yo decidimos inmortalizar mes a mes la evolución de mi barriga. 17 kilos en total, de los que 4,190 eran de niño y casi todo lo demás retención de líquidos. Ahora quedan 4 que sudar. Aquí tenéis esa evolución. En el mismo sitio, lástima que al principio no me pusiera la misma ropa.




Ahora que ya tengo a mi niño conmigo puedo decir que ha sido la experiencia más bonita de mi vida. Es maravilloso sentir que llevas a tu hijo, tu creación, dentro de ti. Es increíble saber que solo unos centímetros de piel te separan de él. Que todas y cada una de sus patadas y movimientos son obra de su padre y tuya.

Ahora tocarle, olerle, besarle y sentirle permanentemente a mi lado es lo que quiero hacer el resto de mi vida.

¿Qué os parece la evolución de los nueve meses de barriga? ¿Vais a hacerlo cuando os quedéis embarazadas? Yo, desde luego, lo repetiré.

Objetivo mamá

domingo, 18 de agosto de 2013

27-7-2013: el día que nació mi niño

¡He vuelto! Y quiero compartir con vosotras el día más bonito de mi vida.

A lo largo de estos últimos meses ha habido varias fechas que para siempre se quedarán marcadas en mi calendario. La primera de ellas, el 28 de noviembre, el día en que supimos que estaba embarazada. La segunda, el 12 de diciembre, el día en que escuchamos el corazón de mi pequeño por primera vez. También ha quedado para siempre grabada en nuestras memorias el 20 de marzo. El día sin duda más agridulce de este último año y me atrevería a decir que de nuestras vidas, un mal diagnóstico nos dio un buen susto que se solucionó horas después.


Pero sin duda, si hay una fecha importante que supera al resto y que se ha puesto por delante de aniversarios, cumpleaños o efemérides es el 27 de julio, el día en que nuestro niño vino al mundo.

Han pasado 22 días y me da la sensación de que ha pasado un año. Primero, por lo intenso de estas jornadas de pañales, tomas de leche, mecidas y susurros, segundo, porque parece que conozco a mi hijo de toda la vida. Aún así, reconozco que cuando nació lo primero que pensé fue en cómo podía haber vivido tanto tiempo sin él. Su mirada, su sonrisa, su piel, su olor... 




Al final nació por cesárea programada a las 39+2 semanas de embarazo. Un ginecólogo del hospital en el que di a luz lo estimó conveniente por el tamaño del gordito. Siempre nos dijeron que iba dos semanas por delante de su peso y tamaño y en las últimas semanas se disparó. La última ecografía, justo dos días antes, anunciaba que pesaba 4,600 gramos y aún no estaba encajado. El médico dijo que el peso podía oscilar y ser 300 gramos superior o 300 inferior. Nos dijo que si no me ponía de parto de manera espontánea y llegaba a la semana 41 el niño fácilmente podía pesar 5 kilos y eso iba a ser cesárea si o si, así que no me dio opción. "El sábado a las 7.30 aquí".

Buff, y qué vértigo. Te dicen eso y te entra el canguelo. Saber la fecha de parto da lugar a dejar la casa recogida, a cerrar planes o trámites, a quedar con gente y deshacer planes sin necesidad de dejar a nadie tirado y a hacer cosas que debes hacer, como quitarte la pintura de uñas, depilarte o terminar sin prisa la bolsa del hospital. ¿Lo malo? Lo malo es que te agobias sabiendo cuando va a nacer, te entran mil temores, "¿Saldrá bien?", "¿Me dolerá mucho?", pero rodearte de personas que evitan que pienses en ello ayuda, y mucho. En mi caso lo hice de mi madre, con la que me fui de tiendas, con mi mejor amiga, que me llevó de rebajas y con Á, que pese a su aprensión se ha portado como un auténtico campeón, como un padre, lo que es.

Así que allá que nos plantamos el sábado. Más tranquilos que nerviosos –dormí toda la noche del tirón, ¡lo que es evadirse!– y, mientras, al otro lado, las personas más importantes esperaban paciente o impacientemente, no lo sé, aunque me lo imagino. El caso es que a las 12.30 de la mañana me dijeron que me llevaban a quirófano y a las 13.05 nació mi niño.

Si hay algo que nunca podré "perdonarme" es no haberlo parido de manera natural, aunque la prescripción médica mandaba, estaba claro. Aún así, tenía la esperanza de verlo nacer ya que las cesáreas, como sabéis, se hacen con anestesia intradural, es decir, te duermen de barriga para abajo y al menos estás al tanto de lo que ocurre. Yo no pude, pues hubo problemas con la anestesia y al séptimo pinchazo –dolores y nervios incluidos– decidieron dormirme tras quejarme por el dolor de los cortes. Así que lo último que recuerdo es decir "Ay, ay, que me duele, que lo noto" y lo siguiente oír a mi madre y a Á susurrándome que ya había sido mamá en la sala de recuperación. Después me trajeron a mi niño y se paró el mundo. No paraba de llorar, y yo tampoco.

Ha sido toda una experiencia. No he sufrido los dolores de un parto natural pero sí los posteriores de una intervención quirúrgica y no puedo entender cómo hay gente que opta a esto sin pensarlo, pero está claro que cada persona es un mundo. Aún así, puedo decir que a 22 días del parto me encuentro casi bien, por no decir bien. Tengo una señora costura y aún me sobran unos kilos, pero atrás quedaron los dolores, los calambres, las contracciones fuertes del útero volviendo a su sitio –aún le queda– y los tirones de los puntos.

Es fundamental rodearte de personas que te lo ponen fácil. Sin Á y su ayuda los primeros días –sobre todo los del hospital– no habría podido. Sin mis padres y mi tía, que han venido a ayudarme sin importarles la hora o qué hacer, como limpiar o asearme, o sin mis suegros, que entre otras cosas nos han llenado la nevera de delicatessen y no dejan lugar a que nos quedemos sin pañales.

Pero pese a todo lo malo, merece la pena, y repetiré. Me haría una y mil rajas más con tal de tener un tesoro como el que tenemos en casa. Sano, guapo y fuerte. 

¿Qué más se puede pedir?

Objetivo mamá

jueves, 1 de agosto de 2013

5 días

Hoy hace cinco días del día más feliz de mi vida. El sábado 27 de julio nació un ángel que ha venido a alegrarnos la vida a muchas personas que, de una manera o de otra, a partir de ahora siempre estaremos a su lado. 

Grande, guapo y bueno. 4.200 gramos de felicidad y 52 cm de ternura. Su padre y yo estamos en una nube desde entonces y creo que será difícil bajarnos de ella.


Trataré de actualizar todo lo a menudo que pueda y prometo contar con pelos y señales como fue el parto. Ahora andamos extasiados entre arrumacos, tomas de leche y pañales, pero esperamos cogerle el punto en breve y aquí estaré yo para contarlo todo, todo y todo.

Gracias a todos por vuestros buenos deseos y por haber estado pendientes de mi embarazo. Os quedáis como espectadores de la crianza de un bebé?

Objetivo Mamá